¿Qué podemos hacer para conseguir conexión con los niños y niñas? - Padres ayudando a Padres
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¿Qué podemos hacer para conseguir conexión con los niños y niñas?

Hace días que repasando las noticias sobre el acoso en las aulas, recordé otras tantas noticias sobre suicidios, abusos y maltrato de almas tan pequeñas que aún no les ha dado siquiera tiempo a beber de las aguas del rio de la vida. ¿Cómo es posible que hayamos desconectado tanto del sufrimiento de las almas infantiles?
El adulto en ocasiones vuelca sus carencias, sus frustraciones, su falta de autoestima, de autoconocimiento y de autocontrol en los más débiles.
¿Cómo es posible que no podamos leer bajo la superficie de su comportamiento?
Estamos lejos de poder ser capaces de leer nuestro propio corazón, cuando menos el de esas personitas que no alcanzan a poder describir, por nuestro pésimo legado en inteligencia emocional, lo qué piensan y sienten.
¿Cómo conseguir ese grado de conexión con nuestro interior que nos proporcione la calma suficiente para poder bucear en el alma del niño con todo el respeto y amor que ellos necesitan?
Habitar en la calma es un proceso que lleva su tiempo y que necesita de nuestro entrenamiento y esfuerzo, pero la recompensa es extraordinariamente satisfactoria, sólo cuando tengamos un equilibrio que nazca de nuestra calma podremos trasmitirles todo nuestro aliento.

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Estas son varias estrategias que puedes poner en práctica para poder restablecer el equilibrio que perdemos a diario al estar atentos al ruido de lo que somos y no tener en cuenta lo que nos dice nuestro corazón.

1. ACEPTA
Acepta que no puedes controlarlo todo. Que tu vida va a cambiar. Que ya ha cambiado, que seguirá cambiando. Y está bien. (Ya habrá tiempo de recuperar cosas, de hacer cosas nuevas, o de otra manera).
Acepta que no todo es como te gustaría que fuese. Que tu hijo no siempre hace las cosas como a ti te gustaría, que tu pareja tampoco; que son personas diferentes a ti, con sus singularidades, y eso está bien.
Acepta que vas a llegar tarde, que te perderás pelis, que perderás autobuses, viajes, quedadas y puede que algunos amigos. (Los recuperarás. O no. Y estará bien)
Vigila las exigencias… Recuerda que la maternidad/paternidad no es un buen negocio para perfeccionistas.

2.TIEMPO
Organiza tu tiempo, sé realista.
Entiende que no puedes hacer lo mismo que antes, en el mismo tiempo.
No te pongas metas inalcanzables, ni siquiera difíciles.
Y recuerda que, la mayoría de las veces, menos es más. Más vale tres bien hechas, que diez mal, deprisa y sin acabar…
Prioriza, y ve poco a poco.
Planifica, usa el calendario y la agenda, y luego… ¡hazte caso!

3. AYUDA
Busca ayuda, delega.
No todo depende de ti. No puedes (ni quieres… ¿o sí?) hacerlo todo tú sola.
(Y de paso, practica el punto 1… ¡acepta la ayuda que te ofrezcan!)
Cuenta con tu pareja.
Prueba a pedir ayuda abiertamente, concretamente, directamente.
Seguro que hay más personas dispuestas a ayudarte de las que imaginas.
Familia, amigos, vecinas del barrio. Asociaciones de lactancia, bancos del tiempo, grupos de crianza, asociaciones de padres en el cole. Profesionales de la psicología, la medicina o la salud en general.
Y recuerda, no necesitas estar derrotada, para querer estar mejor.

4. CALMA
Practica la calma, no te enfades. La mayoría de las veces, no merece la pena.
Cada persona, cada casa, sabe qué necesita para encontrar la calma. Encuentra tu método, y practícalo. Andar, escuchar música, estar en silencio, abrir las ventanas, meditar, salir al campo, quedaros en casa, tocar un instrumento, jugar al fútbol, a las cartas o al parchís. Sea lo que sea, úsalo, si te da paz.
Pon atención a tu respiración, a tu forma de caminar o conducir, a tu manera de hablar, de cocinar, de hacer las cosas. Prueba a bajar el ritmo de cada cosa que hagas, como si le dieras al “cámara lenta” a la película de tu día a día.
Cuídate en las relaciones. Practica la “higiene emocional”: Limpia lo que te hace daño, tira lo que no te sirva, cuida lo que te viene bien. Tu paz interior te lo agradecerá. (Y tu familia, también)

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5. ESPACIOS
Cuida los espacios. Nuestro hogar es nuestro templo. Y merece ser cuidado y honrado, para que nos transmita paz y serenidad.
Cada familia sabe qué necesita. Orden, limpieza, calidez, efectividad… Lo importante es que a nosotros nos transmita bienestar.
Normalmente, que cada miembro de la familia tengo su propio espacio, su rincón, dentro de casa, nos ayuda a sentirnos bien. No hace falta que sea un gran espacio… A veces, con una balda de la estantería, un cajón o una cesta, para cada uno, es suficiente. Lo importante es sentir ese espacio privado, y respetado por los demás.

6. TIEMPO PARA TI
Ten un tiempo para ti.¡Más valioso que el oro!
Cuídalo como se merece. Respétalo, úsalo, mímalo.
Haz lo que quieras.
Sal, o no; lee, camina, dibuja, ¡duerme!, mira la tele, queda con amigas, con tu madre o con el camarero de la cafetería de la esquina (no importa que no lo conozcas, se les suele dar muy bien escuchar).
Reencuéntrate contigo, aprende cómo es esta nueva “tú”, y aprende a quererte… Disfrútate.
Recuerda viejos tiempos, y felicítate por los nuevos.
Haz lo que te gusta. Y si no sabes, o no puedes, o no te acuerdas, ¡haz algo nuevo!
No hace falta que sean grandes cosas, ni mucho tiempo. A veces, salir a tirar la basura y tomarte cinco minutos para mirar las estrellas y respirar el aire limpio de la noche, es suficiente.

7. CUIDATE
Cuida tu cuerpo. Nuestro cuerpo es nuestro hogar.
No sólo el emocional, también el cuerpo físico, necesita ser cuidado y mimado para sentirnos en paz con el mundo.
Somos lo que comemos, y casi más importante, cómo lo comemos. Comida de calidad; te sentará igual de mal si la comes de pie, en cinco minutos… Tómate tu tiempo. Para cocinarla, y para tomarla; te lo mereces
Mima tu aspecto, hasta el punto que necesites, para sentirte bien. Algunas necesitamos salir de casa peinadas y maquilladas cada día para sentirnos a gusto, a otras les basta con mucho menos… Sea como sea, mima eso que necesites para sentirte a gusto contigo. (Y recuerda que “mima” significa cuida, procura, pon tu intención: Se trata de estar mejor, no de ponernos otra carga!)
El ejercicio físico viene genial para liberar tensiones, para recargarnos de energía positiva y llenar las reservas de oxitocina y otras hormonas felices. ¿A punto de perder la calma? Prueba a salir a la calle y dar un par de vueltas a la manzana: Corriendo o no, eso ya depende de las ganas… ¿Imposible salir de casa? Saltar y hacer sentadillas da el mismo resultado… ¡En cualquier espacio!

8. SUEÑO
Lo mismo con el sueño: Si no estamos descansados, nada funcionará con fluidez. Todo es más difícil, todas nuestras capacidades se ven afectadas. Y ya que este es uno de los puntos más complicados de conseguir, según qué etapa de la crianza, y según cómo sea nuestra prole…
De todas formas, puede ser útil que revises la rutina de sueño de tu familia, e intentar optimizarla. Si tienes posibilidad de hacer una cura de sueño, a ser posible, fuera de casa puedes quedar como nueva.

9. PAREJA
Encuentra un espacio de intimidad para la pareja.
Oye, ¡el sexo no se acaba fuera de la cama!
Y quien dice sexo (¿eh? ¿eso qué era?…), dice ver una peli, darse un abrazo, acurrucarse en el sofá.
Pasa como con los espacios: Igual al principio no hace falta un fin de semana entero (igual un poco más adelante, sí), pero poner una peli a los peques y tener un ratito para haceros un masaje, o tomaros juntos un café, pude hacer maravillas.

10. PERDONATE
Perdónate cuando cometas errores.
A pesar de todo, de que aceptes, te organices, pidas ayuda, cuides de ti, de tu hogar y de tu pareja, de que practiques la calma cada día; habrá un momento en que pierdas la paciencia.
Harás y dirás cosas que luego te harán sentir realmente mal.
O ya habrás perdido la calma muchas veces antes (si no, seguramente no estarías leyendo esto), y ya te sientas fatal por ello…
Recuerda que todo el mundo necesita mimos y que nos abracen, sobre todo, cuando menos parecemos merecerlo. Tú, también.
Un nivel excesivo de culpa nos entumece la capacidad de reacción, y así, ni aprendemos, ni nada. Así que culpa, la justa, para estar alerta, saber que lo que pasó es importante; y aprender cómo ayudar(nos) para que no vuelva a suceder.

11. DISFRUTA
¡Disfruta de la vida!
Hacer cosas juntos, jugar con tus hijos, mirar el parque, sentir el sol, reír… Celebrar un cumpleaños, una mañana, las buenas noches.
Míralos. Mírala. Míralo.
¿No es maravilloso, simplemente, que esté ahí?
La próxima vez que estés a punto de perder la calma, recuerda ese momento en el que te derretías de amor. Y cuando lo tengas, no dejes que se te escape, será como un talismán para tí.

Fuente: mandalasana.org
 

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Firma

Carmen Fernández Rivas
 
Educadora Certificada en Disciplina Positiva para Padres y en el Aula (CPDPE) & (CPDCE) por la Positive Discipline Association EE.UU.
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